

***LA CULPA***
Yo la amé, y era de otro que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
Nada importa la culpa, pues no importa el castigo
Fue un pecado quererla Señor, y sin embargo
Mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría…
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, Tú que le diste a ella
Su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.
Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
Turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
Sobre la yerba seca y ávida del estío?
Traté de rechazarla Señor, inútilmente,
Como un surco que intenta rechazar el simiente,
Era de otro. Era de otro que no la merecía
Y por eso en sus brazos seguía siendo mía.
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
Como quien lo da todo, dando tan poca cosa…
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable Señor… ni yo tampoco
La culpa es toda tuya porque la hiciste bella
Y me diste los ojos para mirarla a ella.
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
Y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave y tan clara,
Que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname Señor, pero es tan bella
Que Tú qué hiciste el agua y la flor y la estrella
Tú que oyes el lamento de este dolor sin nombre
Tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre.
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Autor: José Ángel Buesa
Radio Ser: en la voz de Juan Vives
PUBLICA .Marina Pastor Diez